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martes, 30 de agosto de 2005

¡Aquella mujer sí que se dió el gusto...!

(¡Y también me lo dio a mí...!)

El otro día debatíamos apasionadamente -picadita y birra mediante- con mi amigo, colega y tocayo, Claudio Guitar < www.claudioguitar.blogspot.com > sobre si el llamado "mal aliento" produce cierta... ¿cómo decirlo...? temporal semi impotencia o desgano sexual o no. Más concretamente, yo me refería al barandón, ejem... quiero decir, aliento a cebolla, aunque también podría entrar en esta categoría el ajo... Ambas hortalizas deliciosas para saborear y disfrutar, ¡siempre y cuando uno no vaya a hablarle muy de cerca a nadie que no las haya comido y, menos que menos, darle un beso de lengua a una muchacha que no haya comido lo mismo que uno...!

Aclaro este punto porque creo que es fundamental: si ella comió lo mismo o parecido, por ejemplo ella cebolla y yo ajo o viceversa, o mejor: ella cebolla y yo cebolla o ella ajo y yo ajo, la mágica combinación alquímica se neutralizaría a sí misma impidiendo el "shock aromático-gustativo" y todos contentos. Pasa lo mismo, aunque con mucha menor intensidad, con el cigarrillo y el alcohol. Pero en el caso que yo comentaba, estas condiciones, muy lamentablemente para mí, no estaban dadas...
 
Imaginen la situación: yo -en mi última adolescencia, unos 27 años- maniático de la limpieza personal como siempre fui y soy y más yendo a ver a una dama, había lavado y recontra lavado mis dientes después de una cena "cuidadosamente liviana en gustos" (léase sin cebolla, ajo ni sus hortalizas derivadas o de la misma "rama" familiar) y ella... bella y hasta ese momento sensual e interesantísima mujer de unos 35 años, bueno, a ella se vé que no le importaba nada de nada, porque era evidente que antes del encuentro -ella me invitaba una vez más a un hotel alojamiento de lujo para tener realmente muy buen sexo, aunque debo decir que yo a esas alturas estaba un poco aburrido por cierta rutina, con lo cual el menor detalle negativo me deserotizaría sin mucho esfuerzo y ella esa noche no hizo precisamente lo que podríamos denominar "mérito" para volver a seducirme...- a juzgar por su aliento y sabor, se había deglutido unas cuantas cebollas... ¡CRUDAS!

Y esa, fue la primera de las dos únicas veces en toda mi vida que a mi "amigo" le costó ponerse en pie, para decirlo de alguna manera...

Pero la cosa no termina ahí... La muy... ¿cómo llamarla? porque realmente cara dura o indolente es poco... la muy perversa, la muy sádica, ante mi falta de entusiasmo, mi vergüenza ajena y a la vez un excesivo respeto básico por las personas -que ella a esa altura de la relación conocía muy bien- que me impedía enrostrarle el verdadero motivo de mi desgano, empieza a hacerme bromitas sobre mi rara inapetencia sexual, mientras seguía arrojando sus "verdaderos fogonazos de cebolla cruda", como un dragón. E intentando sin éxito embocar nuevos besos apasionados en mi castigada boca que yo a esas alturas esquivaba como a la peste, mientras ya empezaba a tomarle cierto odio a esta mujer.

Pero lo peor de lo peor, fue el cínico remate:
La mujer, descendiente de españoles, se levanta impetuosamente y va al baño y vuelve en seguida sonriendo casi con complicidad, casi guiñándome un ojo y vociferando a los cuatro vientos:
 
-¡Ey, mirá qué buen equipito de cepillo de dientes y dentífrico que dan en este hotel...! ¡Yo me lo llevo a casa...!

Y mientras decía esto, guardaba rebosante y plena de alegría, dicho equipito en su cartera. Y volvió al lecho casi danzando.

En ese momento, sentía yo que el odio me consumía. Y aún así, era tan boludamente respetuoso -ahora aprendí a serlo un poco menos en casos extremos- que no podía decirle los verdaderos motivos de lo que me estaba pasando, yo que siempre había sido con total orgullo el Macho Super Potente. Pero bueno, era tanta la verguenza ajena que sentía, que me la banqué y le dije que era yo, que estaba muy cansado, que había laburado mucho, que me dolía la cabeza y cosas así... generando otra andanada de bromas e ironías.

Pero pónganse en mi lugar... ¿Cómo iba a decirle a la persona que hasta esa noche había sido una honorable dama, con la que habíamos tenido muy buen sexo y, lo más importante, una mejor relación de compañerismo y amistad personal, siempre con la mejor de las ondas y con muchísimo respeto, algo así como "Mirá negra, sabés que yo te quiero mucho, pero la verdad es que la increíblemente descomunal y asquerosamente agresiva baranda a cebolla que tenés esta noche me produce tales náuseas que no solo ya no tengo más ganas de tener sexo -y eso que como siempre, hasta darle el primer beso tenía muchas- sino que si no hago un ejercicio de control mental ya mismo, estoy a punto de vomitar...", lo cual era absolutamente cierto? Era eso o mentir. Y yo elegí mentir.

A todo esto, mi amigo, colega y tocayo Claudio Guitar, me dice ante mi total asombro y petrificación:

-¿De verdad no te calienta el olor a cebolla...? ¡No lo puedo creer! ¡Para mí es una de las pocas cosas que más me excita...! ¡En serio! ¡El aliento a ajo y a cebolla me ponen al palo!

Yo, aturdido y como tratando de entender lo inentendible, le repregunté:
-Claro, pero vos decís cuando AMBOS los comen JUNTOS, lo cual con un poco de imaginación y fantasía, en el mejor de los casos hasta puede llegar a ser un afrodisíaco... Y aunque es cero erótico, ¡al menos nos comimos una rica ensaladita! ¿Cuál es, no?

A lo que me responde:
-¡No! ¡Aún si es solo ella la que lo comió por su lado y nos encontramos después de la cena...!

Yo, sabiendo que estaba tratando con un humorista profesional y un gran bromista aficionado, insistía con que se dejase de joder, que ya está, que como chiste estaba bien -¡aunque hasta como chiste me resultó poco creíble!- pero que no la siga con eso... ¡que ya sonaba insensato, vamos!

Pero él sostuvo hasta el último momento su para mí increíble posición. Y fue para mí tan pero tan graciosa su confesión, que lo desafié a publicarlo en su blog, si realmente hablaba en serio. ¡Y así lo hizo!, para mi verdadera y auténtica sorpresa. Entonces, yo no pude ser menos y aquí sostengo también en forma pública mi posición -opuesta- al respecto.

Y para mi muy excéntrico amigo, colega y tocayo, Claudito Guitar, ¡vaya pues todo mi aliento!

Un abrazo,
Klau Fimiani

sábado, 27 de agosto de 2005

Cosas que necesita un hombre para vivir (y ser feliz)

1. Necesidades elementales:


-Dios, La Energía Inteligente Absoluta y Todopoderosa, Creadora de la Totalidad.
-Una buena madre, como la que yo tuve y en cierta forma aun tengo...
-Un buen padre, como el que tengo.
-Buenas hermanas, como las que tengo.
-Un buen hermano, como el que yo tuve y en cierta forma aun tengo...
-Una buena familia, como la que tuve y tengo.

-Un buen perro fiel, como el que tuve y en cierta forma aún tengo (¿andás jugando por ahí, Toby...?)
-Una buena mujer, como las que yo tuve y tengo.
-Un techo

-Una cama
-Aire
-Agua
-Pan


2. Necesidades secundarias:

-Algo de buena comida (en especial pizzas, empanadas, hamburguesas, asados, panchos o hot dogs, milanesas, ¡mucha carne! y ensaladas varias, para equilibrar).
-Algo de buena bebida (en especial una buena cerveza fría, un buen vinito y, muy cada tanto porque es veneno, una fuckin' Coke o Pepsi...)
-Unos buenos cigarros rubios y negros (como siempre digo, no me gusta perderme nada y tomo lo mejor de ambos mundos) (en especial Marlboro y "paruchos", léase Parisiennes).
-Algo de ropa (la básica y clásica: un par de buenos jeans, un par de buenas remeras 100% algodón, lisas si es posible y muy clásicas: blanca, negra, roja..., un par de buenas camisas, un par de buenos zapatos, un par de buenas botas y dos pares de buenas zapatillas clásicas, y de los viejos modelos setentosos y ochentosos, por ejemplo Nike, Puma, AllStar...). Cuero y jean a full, materiales super nobles si los hay.
-Pesas y otros complementos para hacer gym en casa.
-Una buena PC conectada a Internet.
-Un par de buenas bicis.
-Una TV.
-Una videograbadora.
-Un equipo de audio.
-Una cámara fotográfica digital.
-Unos buenos libros.
-Unos buenos discos.
-Unas buenas pelis.
-Buen sexo.
-Un buen abrazo.

Y no mucho más...

martes, 23 de agosto de 2005

Puedo decir que soy un tipo leído

¡Sí...! ¡Alguien me lee...! (o al menos me leyó...).

Al principio pensé que se trataba de una ilusión óptica, anque una alucinación y expresión de deseos al mismo tiempo, producto del estrés (que en mi caso a veces es cuatro...) y/o del poco descanso y la mucha marcha interior. Sin embargo, rodeado como estoy de hermosos y extraños fenómenos y señales --de los creo yo mal llamados "esotéricos", "paranormales" u "ocultos"...--, que se confirman unos con otros y que dejarían de una pieza al mismísimo Victor Sueyro, decidí volver a chequear mi listado de posts. Y, efectivamente, ¡allí estaban, casi diría milagrosamente...! ¡Tenía al menos la respuesta de otro mortal humano como yo en dos de mis posts...! Uno, incluso, había salido por partida doble, así que me vi obligado a borrar el excedente.


La escriba muchacha se llama, casual y acertadamente, Milagros, y casual y acertadamente además es de la provincia de Santa Fé... Y con buenísima onda en su primer post en respuesta al primero mío intitulado "Saludos globales", me escribió: "Buena y sencilla elección la del nombre de tu blog. Son muy buenas tus reflexiones.". Y yo, claro, le respondo acá, buena y sencillamente: ¡Muchísimas gracias, Milagros...!.

Pero eso no fue todo. Luego, volvió a escribirme en respuesta a mi post intitulado "¿Blog, Weblog o Bitácora...?". Y con un pelín menos de buena onda esta vez, me escribió: "Interesante tu forma de ver el mundo de las “bitácoras”. Yo creo que a nadie le importa un rábano que te haya llamado tu novia o vayas al cine esta tarde de lluvia. Sin embargo, muchos o quizás todos tengamos eso de fisgón (otro término feo, ¿eh?) y nos guste curiosear en la pequeña cotidianidad de las personas comunes y corrientes. Pero para empezar y no es que sea mala onda, sino te gustan los blogs, ¿para qué escribís en uno, aunque sepas que a nadie le importe lo que decís? No sé, supongo que una parte tuya es igual al resto. Me gustó tu tema, aunque me parece que sos el vivo ejemplo de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Saludos cordiales, Milagros".

Y yo le respondo también acá y con un pelín menos de buena onda esta vez, como en el juego de los espejos: ¡Nada de eso, Milagros! Nada de decir una cosa y hacer otra. Ese no es precisamente mi estilo, ¡sino todo lo contrario! ¡Se nota que no me conocés o que me prejuzgás y, para peor, erróneamente! Porque, justamente y entre otras cosas, me dedico a desenmascarar a los que hacen esta práctica tan feíta... Si respirás hondo y volvés a leer, tranquilamente, mi comentario en dicho post, verás fácilmente que allí aclaro que quiero darle OTRA utilidad a este medio y no solo contarle al mundo mi más o menos aburrida "agenda diaria"... Es decir, tratar de aprender y enseñar algo, compartiendo ideas, visiones y experiencias personales, pequeñas o grandes, pero que considero que pueden dejar algo un poco más profundo y valioso para toda la Humanidad --dicho esto con total y sincera humildad-- que contar meras pavaditas sin emoción, sin sentimiento, sin ideología. O sea, sin un mínimo compromiso personal por parte del "blogger". Y ojo al piojo, no te equivoques Milagros... que, ahora hablando "muy en serio", soy perfectamente conciente de que a mucha gente le importa lo que digo... Imaginate que si no fuese así, ¡no me tomaría el gran trabajo de sentarme a escribir acá, por más que sea a la vez un placer hacerlo...! (*)

Pero bueno, como sea, te agradezco que me hayas leído. Porque ahora, mágicamente, ¡tengo la grata sensación de que ya no hablo solo...! Y de que, como Milagros, tal vez haya alguien más por ahí leyéndo mis ocurrencias y reflexiones...

¿Por qué no? Yo, ahora menos que nunca, no pierdo las esperanzas...

(*)Si vas a responderme públicamente, esmerate para que el post sea lindo, amoroso y simpático, como los anteriores... ¡Sé que vos podés...!

Porque --y esto va para todos-- pienso borrar los posts que me parezcan a mi juicio que tengan el menor atisbo de negatividad, ironía, cinismo (esto es agresión disfrazada de humor) y otras yerbas mala ondis... ¡Así que a esmerarse todos quienes quieran estar en mi querido Blog, para la posteridad...!

Un abrazo,

Claudio Fimiani
www.clauonline.com.ar
www.deArriba.com/default.asp?reff=LTC511

viernes, 19 de agosto de 2005

Un día como hoy...

...Del año 1967, nacía en la Ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, Sudamérica, Planeta Tierra, Universo, infinito... un ser muy particular --tal vez un espíritu extraterrestre encarnado en humano--, a quien llamaron Claudio Marcelo Fimiani.

Ahora con menos pompa y ego --y ya en primera persona...--, de verdad quiero compartir con vosotros que hoy es mi cumple número 38. Así que acepto saluditos, mimos y regalos. Y si bien lo más importante es el amor, el afecto, y me encuentro en plena búsqueda espiritual, ¡los que quieran enviar regalos materiales me mandan un mail y arreglamos! ¡No hay ningún problema! Nada se desprecia. ¡Y no solo por hoy! Sino que, como bien hace mi amigo Huguito, declaro todo lo que queda del mes de agosto como "las semanas de mi cumpleaños" o "mis semanas".

De paso, aprovecho este espacio para decirles MUCHAS GRACIAS a todos quienes con tan buena onda en el día de hoy me han demostrado su afecto ya sea personalmente, por teléfono, mail y chat (y en especial a mi amada viejita --quien se comunicó hoy luego de aproximadamente un mes sin tener noticias de ella-- telepáticamente y en un Viaje Astral, desde el Más Allá).

Un abrazo,

Claudio Fimiani
www.clauonline.com.ar
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jueves, 18 de agosto de 2005

Las cosquillas, ¿realmente hacen reir...?

¿O son una agresión disfrazada, un simple ejercicio de descarga de los cosquilleros profesionales...?

La otra noche hablábamos con una... "amiga" (Bah, con una amiga con derecho a roce profundo o amigovia, porque sinceramente a esta altura del partido, no creo en algo que pueda denominarse amistad así en estado puro entre un hombre y una mujer, a menos claro que los amigos en cuestión ya hayan tenido una "historia" o alguna aventurilla juntos y ese deseo haya sido totalmente superado..., pero esto ya es harina de otro costal y tema ¡y qué temita! para otro/s capítulo/s...) sobre esto de la gente que hace cosquillas como demostración de afecto o mimos.

Ella coincidía conmigo en que no hay cosa que produzca más tensión, nerviosismo y enojo que las cosquillas.

Y ojito, que yo no soy precisamente un tipo frío, distante, choto, de esos cerrados que cruzados de brazos, en posición desafiante o en el mejor de los casos a la defensiva cual si estuviesen en medio de una guerra, te miran "de coté", así como cabezeando, enarbolando su peor cara de traste --aunque esto es incorrecto, porque en general, los trastes son muy lindos-- y te dicen con un tono neutro, inanimado, que hasta un muerto lo diría con más onda y vitalidad: "Qué hacés, boló... ¿Too ién...?" o algo por el estilo, pero siempre sin poner el cuerpo ni comprometerse en absoluto, ¡ni siquiera un poco! Repito: no soy precisamente así, por si no quedó claro... Soy un tipo cariñoso, afectuoso, comunicativo y expresivo y si estoy particularmente inspirado, incluso puedo llegar a ser hermosamente franelero. Demás está aclarar que amo ser así porque lo creo fundamental, saludable y bello.

Pero eso sí: ¡no me hagas cosquillas, porque se pudre todo! así, ¡mal!

Y aunque esté con la mejor de las ondas, en el mejor de los días y estados de ánimo... ¡te puedo llegar a recontra reputear! ¡De onda, eh! ¡Me pongo muy del culo...! No sé muy bien porqué, pero me pongo así, che.

Puedo incluso llegar a dar alguna piña así al boleo, para defenderme. Porque no hay cosa peor para mí que una casi siempre sorpresiva y certera mano cosquillera e invasora en el medio de la panza, cintura o alrededores...

Y claro... los cosquilleros de turno se nos ofenden, pobres, porque ellos no tenían otra intención más que hacernos reir, mimarnos, jugar un poco con nuestro niño interior...

Pero a no equivocarse, señoras y señores: los cosquilleros compulsivos no son inocentes y juguetones, simples seres abraceros, mimosones y franeleros, como uno. Son verdaderos perversos y pequeños sádicos que andan por ahí disfrazados de ovejitas pero bien que disfrutan viéndonos sufrir y retorcernos, víctimas de sus "ataques de dedos", aunque a veces de los mismos nervios esbocemos una tensa y horrible sonrisa de hiena.

Una excepción a la regla, como siempre: a la única persona que le permitía eso y que realmente me hacía reir de felicidad porque realmente lo hacía con verdadero amor, inocencia y delicadeza, es a mi querida madre (quien ahora seguramente descansa en Dios). Pero más allá de ella, le digo NO a las cosquillas. Porque la verdad que lo único que tiene de alegre y divertido esta extraña práctica o demostración de afecto de algunos humanos ¡es la palabra...!

Un abrazo,

Claudio Fimiani
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domingo, 14 de agosto de 2005

¿Blog, Weblog o Bitácora...?

En honor a la verdad --como humildemente o no tanto, siempre es mi estilo-- debo decir que nunca me cayó simpático este formato... Esa ondita intimista de "Mi querido diario" pero público, con la que muchos lo popularizaron, me parece absurda, insignificante. ¿A quién le interesa que tal día a tal hora regaste las plantas, le diste de comer a los peces, bañaste al perro y te llamó tu novio/a para decirte que el sábado van a ir con Rodrigo y Marcela al cine a ver tal peli...?

Bueno, tal vez el problema sea ese: que a la mayoría sí le encanta mironear esas insignificantes e intrascendentales intimidades cotidianas estilo "Gran Hermano virtual". Pero, obviamente, este no es mi caso y, seguramente, el de una pequeña minoría de inconformistas...

Sin embargo, ahora que ya pasó el furor del Blog, Weblog o Bitácora y además pasaron de moda --y yo, por si no lo sabían, detesto las modas... Luego ampliaré en futuros posts-- y fueron desplazados por los Fotologs (Flogs), la movida de los celulares (¡Puaj!), etc., etc... se me ocurrió que, con un espíritu más tranqui, se le puede encontrar y dar a este interesante formato una utilidad, un sentido, un significado, un valor agregado. En pocas y simples palabras, hacer de algo futil y superficial algo trascendental o que al menos aspire a serlo.

Ahora bien, ¿cómo preferimos denominar a este medio? ¿Blog, Weblog o Bitácora? (Ojo, nunca "Vitácora" con 'v' como algunos animalitos lo escriben por ahí...). Yo, a pesar de que detesto (sí, detesto. Me gusta esta palabra porque tiene mucha fuerza y es perfecta para expresar cabalmente cuando algo te disgusta mucho... y sí, me gustan y amo muchísimas cosas pero también detesto montones de otras) la "yanquización" de nuestro riquísimo y bello lenguaje, el español o castellano y realmente no me banco cuando casi todo el mundo, tanto en el mundo de los negocios y en las empresas como así también --y lo que es mucho peor-- "la gente de la calle", sobre todo los pendex y los/as conchetitos/as chicos y grandulones, se la pasan mechando un término en inglés cada dos palabras en "argentino" y me pone de muy mal humor cuando la gente se despide con un "Bye" en el chat, tengo que admitir que en casos como este me quedo con la versión original yanqui o inglesa... Porque, honestamente gente, "bitácora" suena muy feíto... ¡No me digan que no! Blog --pronúnciese bílog--, o en su defecto Weblog, en cambio, suenan más que bien. Corto, simple y claro: bílog. Weblog. Pero... ¿¿bitácora...?? ¿¿Qué coños es eso...??

Bueno, según la Wikipedia en español <
http://es.wikipedia.org/wiki/Bit%C3%A1cora > "Originalmente una bitácora era un armario que tenían los barcos para guardar la brújula y otros instrumentos. Bitácora también se refiere al cuaderno de bitácora, que es donde el capitán del barco apunta cronológicamente los incidentes de la navegación. Algunas personas denominan bitácora a una bitácora de red o weblog."

OK. Pero sea lo que fuere, ¡no me digan que no suena mal! Suena a sarcófago, a receptáculo, a Currículum Vitae... No sé. Pero suena mal, che. No hay nada que hacerle. Y así y todo, vemos cómo igual mucha gente joven los llama muy alegremente así: Bitácora... Pero como dije, yo prefiero "bílog". ¿Y vos...?

Un abrazo,

Claudio Fimiani
www.clauonline.com.ar
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¡Feliz Día del Niño (interior)!

Para quienes, como este humilde servidor, tenemos un gran "nenito" en nuestro interior y alguna vez nos llamaron "niño grande", ¡vayan miz máz afectuozoz zaludotez...! ¡Zí! ¡Zí! ¡Muy feliz Día del Niñote...!

Bueno, ahora me pongo en adulto serio para agradecer y felicitar a toda la gente que ayer donó su tiempo y su PLATA (bastante más de un millón de pesos) en la campaña Un sol para los chicos de Unicef y Canal 13. Un gran granito de arena para que de una buena vez deje de haber niños con hambre, frío, desamparo, violencia, crueldad y muerte. Y que puedan por fin dedicarse a lo que tienen que hacer: jugar. Y que ya no sean empujados a yugarla y, para peor, por dos manguitos, como pequeños esclavos, educándose en la "escuela de la calle" para ser futuros delincuentes...

Pero ojo, mucho cuidado: que lograr este objetivo no debería ser solo tarea de la gente, ni se soluciona con una colecta pública o privada anual. ¡Este es un deber y una obligación del Estado, más allá del gobierno de turno! Un Estado que en este sentido aún sigue dejando mucho, demasiado, que desear...

Un abrazo,

Claudio Fimiani
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