Google+ Followers

Google+ Followers

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Quién es Klau Fimiani...? (para quienes quieran conocerme más)


P: -¿Quién sos...?
K.F.:-Soy básicamente un espíritu encarnado en un ser humano, habitante y ciudadano del Planeta Tierra, quien intenta ser lo más consciente posible, evolucionar espiritualmente y ser 100% auténtico, simplemente yo mismo, sin dejarme condicionar o influenciar demasiado por el medio en el que me toca coexistir y cohabitar.

P: ¿Te cuidás?
K.F.:-Ya no tomo alcohol -salvo raras ocasiones, que últimamente son varias...- y desde el invierno pasado ya no fumo tabaco ni nada. Pero no me privo de una Cocucha de vez en cuando... Pero amo la vida sana, saludable y natural. Ya descontrolé por demás, por varias vidas -desde mi niñez hasta hace poco- y probé todo lo que tenía que probar y más... Ahora me siento mucho mejor cuidándome y quiero seguir así. Pero, claro, como nos pasa a tantos, con el frío suelo guardarme -sin complejos ni culpas- como el oso goloso y perezoso a invernar, léase: dormir, comer mucho, rico y de todo un poco, muchas veces en la cama -incluyendo algún que otro bomboncito-, hacer el amor, ver tele, tomar cerveza, vinos ricos, comer tortas y otras yerbas...

P: -¿No hacés deportes?
K.F.: -Sí, justamente todo eso que consumo, toda esa comida y bebida, la compenso entrenando mucho con la bici, saliendo a caminar y a correr al parque y en primavera-verano vuelvo a hacer algo de dieta, hasta las Fiestas, claro... Un poco para que mi querida pancita no crezca demasiado, pero más que nada para sentirme bien y no perder demasiado el estado.

P: Algo me dice que no sos vegetariano...
K.F.: -No, aún en las épocas del año en que me cuido más, no soy vegetariano y mucho menos vegano. La ensalada la acompaño siempre con carnes. Amo las carnes, en todo el sentido de la palabra. También los quesos, las cremas y la leche. Cultivo la espiritualidad para algún día partir de este cuerpo, pero hoy por hoy de carne somos... ¿o no?

P: -¿Cómo sos en tu interior, como ser humano y como hombre?
K.F.: -Dejando de lado lo que comemos -lo cual dice muchísimo de nosotros-, soy un tipo contenedor, sensible, afectuoso y espero lo mismo en una mujer.

P: -¿Cultivás tu espiritualidad?
K.F.: Así es... Practico desde hace años meditación e introspección, que junto con el existencialismo es el camino para desarrollar nuestro espíritu, el sexo tántrico y el nudismo. Estas cosas me dan mucha libertad, felicidad y plenitud, en especial el nudismo, ya que es el estado más natural, el que Dios -o como quieran llamarle- nos trajo a este mundo y nos llevará de él.

P: -¿Qué opinás del porro?
K.F.: Nada en especial. El que quiera fumar, que fume en libertad. Por mi parte, la única yerba que estoy consumiendo actualmente y a la que soy casi adicto es la yerba mate. Casi siempre estoy tomando mate. Y ojo, no soy uruguayo, soy porteño hasta la médula. Pero mi más grande sueño es vivir en el campo, rodeado de naturaleza agreste, soledad y la menor cantidad de gente posible.

P:- ¿Podríamos deducir que sos un poco antisocial o hermitaño?
K.F.: -Como decía Tolstoi, no es que me moleste la gente, pero estoy mejor sin ella...

P: -¿Qué amás, qué te apasiona, Claudio?
K.F.: -Amo el sol, el calor, el mar, el verano. También me gustan las noches cálidas y trasnochar. Pero detesto el frío y el invierno, así como la frialdad en los seres humanos.
También amo la música, el cine, la fotografía, la pintura y todo el arte en general. Nadie debería permitirse pasar por la vida sin gozar de tanta belleza disponible y casi gratis...

P: -¿A qué te dedicás actualmente, cómo te ganás la vida?
K.F.: -Ese es el aspecto más mundano y menos importante: lo que hacemos, las máscaras que usamos socialmente, el personaje que adoptamos en este teatro de la vida, para sobrevivir lo mejor posible... en mi caso es justamente el teatro, la actuación. Soy actor y modelo vivo. También hago otros trabajos como por ejemplo profesor de computación, protección anti-hackers de computadoras a domicilio, compro y vendo CDs, alquilo habitaciones en casa, etc...

P: -¿Para vos el trabajo es un medio o un fin en sí mismo?
K.F.: -Obviamente es un medio para poder vivir mejor, pero eso está totalmente pervertido y se ha vuelto un fin en sí mismo... Particularmente, no estoy tan loco ni soy masoquista, en estas condiciones no me gusta trabajar -al menos no de la forma tradicional- ni la esclavitud a la que se sume muchísima gente toda su vida por dos pesos con cincuenta. Y encima lo cuentan con orgullo como si fuese una gran hazaña, en vez de sentir pena o bronca por sí mismos, por sacrificar sus vidas para enriquecer a sus patrones... Y para peor, se lo inculcan a sus hijos desde niños, como si el arrastrarse y autohumillarse fuese algo heroico, para imitar... Yo solo hago lo que me gusta, más allá de cuánto me paguen. No podría hacer algo que me disguste, aunque sea un poco, ni por todo el oro del mundo.

P: -Hablemos del amor, ¿es posible en este mundo de hoy?
K.F.: -Sí, claro que es posible! Pero creo que el verdadero amor, es no solo libre sino también incondicional. Lo otro, lo que abunda lamentablemente, son juegos de poder y ego, disfrazados de amor...

P: -Más allá de la imagen de divertido y liberal que te encargás de dar, en el fondo se advierte un tipo serio, por demás normal, ¿qué hay de cierto en eso?
K.F.: -Soy un tipo super divertido, pero tranqui, ojo... Solo me río -desde el estómago- cuando de verdad me dan ganas y soy cero careta, jamás ando por ahí con una sonrisa falsa o forzada por compromiso, para quedar bien, solo para complacer a los demás. Me importa tres pitos el qué dirán.

P: -¿Admitís algún defecto?
K.F.: -¡Pero claro! ¡Soy un simple ser humano! Un defecto totalmente asumido es que me amo demasiado a mí mismo. Y a la vez me doy con un caño, me sobre exijo... Una amiga psicóloga me decía con humor que hasta que no me desenamore un poco de mí no lograré volver a enamorarme de una mujer y tener una relación estable y duradera... Quien sabe. Por lo pronto sé que de verdad me encantaría volver a enamorarme y que, obviamente, esa mujer me acepte 100% tal cual soy. O como mínimo, el 99%. De todas formas creo ser mucho menos egocéntrico de lo que era cuando era más joven, que era verdaderamente insoportable e infantil...

P: Ok, gracias, Klau.
K.F.: De nada. Un abrazo infinito a todos los que lean.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¡Qué vuelvan los vinilos!

Poco a poco, bandas y solistas nacionales e internacionales están lanzando sus grabaciones -además de en CD- en formato vinilo, nuevamente. Como diría nuestro amigo yanqui, el master del programa de Florencia Peña, ¡¡ENHORABUENA...!!

¡Era hora que las compañías discográficas -multinacionales e independientes- empiecen a escuchar lo que ya es un clamor de multitudes en el mundo entero!

Algunas lógicas razones de esta -aún incipiente- vuelta:
  • El factor melanco-emocional para quienes hemos convivido décadas y décadas con el querido y noble vinilo.
  • El factor melanco-emocional antes mencionado, transferido de padres a hijos, quienes con lógica envidia mueren por experimentar esa sensación, esa relación con el objeto vinílico, que el frío, moderno y poco amigable CD les robó (y ni qué hablar de los pequeñitos iPods portadores de miles de MP3s) y que creían para siempre perdida, salvo algún que otro raro vinilo de colección que siempre hubo en el mercado alternativo, mostrando su firme intención de no desaparecer jamás.
  • La relación con el vinilo es totalmente distinta que con el CD: para empezar es grande, generoso, tenerlo entre las manos es casi como tener un cuadro, un póster, es más que tener un libro, es pesadote, visualmente atractivo, gruesito, colma tu campo visual acercándolo un poco, podés tocarlo, contactarlo, acariciarlo, el interior de los sobres de los importados a veces tienen -además de posters gigantezcos de excelente calidad- perfumes (recuerdo los importados de Kiss, que yo cuando los coleccionaba en mi rockera adolescencia llegué a preguntarme si no le pondrían algún tipo de extracto que genere adicción, porque tanto yo como mis amigos nos pasábamos -luego del largo y casi orgásmico ritual de tajear cuidadosamente para que no se abra más de lo estrictamente necesario el celofán del termosellado y así abrir el sobre de las cubiertas sin romperlo- "drogándonos" aspirando ese delicioso perfume que parecía venir de otra dimensión y otro mundo, mucho más evolucionado que éste...
  • Y también leí por ahí que, cosa realmente muy extraña, parece ser que algunos sonidos se pierden en el formato digital y no así en el análogo de los vinilos. Es raro, porque el sonido digital es el sonido master en estado puro, sin ningún tipo de apoyo, sin la fritura del vinilo ni el silvido grosero de los cassettes o tapes. En esto todos estamos de acuerdo: muerte definitiva al cassette, solo pueden servir como memorabilia, como vintage, para coleccionistas de antigüedades, pero quedó bien demostrado que las "cajitas" no funcionan, ya que la calidad del sonido es malísimo y estéticamente, como objeto, no colma ni las mínimas expectativas. Mucho peores que los magazines que según me apunta mi cliente, colega melómano y amigazo, Juan Carlos -comprador y vendedor de discos como yo- eran bastante buenos y tenían 8 canales. Sin embargo, en el caso de la vuelta del vinilo, no creo que se trate de una cuestión de mayor calidad sonora, el sonido digital del CD es altamente superior, por no decir perfecto y no creo que pueda ser perfeccionado mucho más y si uno los compara está claro que el del vinilo -aún nuevito y sin frituras- es inferior. Pero sí es cierto que este último tiene una profundidad que el sonido digital no tiene. Esa profundidad sumada a alguna friturita aquí y allá le da otro tono a la música y al acto de escuchar música. Una calidez, una sensibilidad... En definitiva, una humanidad, que por supuesto el CD, en su natural perfección, nos quita. Por eso uno no termina de identificarse del todo con el objeto CD de tan perfectito y frío que es y sí en cambio no podemos dejar de identificarnos con el querido, el amigo, el grandote, fiel, cálido, copado, visual, casi humano, vinilo de siempre...

Para las discográficas -esta vez nunca mejor dicho- sería un negocio "redondo", ya que obviamente lo ideal sería tener los discos en ambos formatos o soportes, ya que ambos aportan sus beneficios y juntos forman un todo -ahora sí- perfecto.

Esperemos también que las fábricas de equipos de audio tomen nota de esta por ahora más que tímida tendencia mundial y acompañen esta vuelta, proveyendo a los nuevos equipos y centros musicales de una buena bandeja hi-tech en sus partes superiores. Sé que suena medio delirante, con mezcla de ciencia ficción y tunel del tiempo y muchos pensarán que esto es una loca utopía...
Sin embargo, me cuenta un amigo que viene de vivir en Alemania que allá es muy común, al mismo tiempo que acceder a lo último en tecnología, conservar lo bueno del pasado, incluído no solo coleccionar y escuchar vinilos, sino también... discos de pasta... Sí, sí, leyeron bien: ¡de pasta! (o acetato o cómo se llamen).

¿Ustedes qué opinan? Según Juan Carlos, soy un romántico idealista y estoy soñando si espero que este tímido retorno a las bateas argentinas sea algo más que una moda pasajera. Y probablemente, tenga razón...

De todas maneras, aunque más no sea por el placer de alimentar utopías, sigamos pidiéndolo: ¡Qué vuelvan los vinilos!

Un abrazo
Klau Fimiani

martes, 10 de noviembre de 2009

Mis primeras gloriosas -y soñadísimas- vacaciones familiares en Mardel...


Este es un post más de Fotolog, pero creo que vale la pena postearlo también en el Blog y el Facebook.

Lugar: Mar del Plata
Fecha: Calculo que esto fue en el verano de 1971 ó 1972...
Integrantes en la foto: Mi hermana más joven Patricia, mi vieja y mi viejo, tratando de civilizarme, sin mucho éxito... ¡En esa época detestaba que me saquen fotos...! (falta la otra mitad de la foto donde estaban mis otras dos hermanas, no sé dónde fue a parar...)

Recuerdo que cuando llegamos al bonito hotel, estallé en llanto (era muuuy caprichosito y estallaba en llanto por cualquier boludez) y grité: "¡¡¿¿Y Mar del Plata dónde está...??!!" Claro, yo me refería al mar... que todavía no habíamos visto y yo aún no conocía y moría por conocer...

En esas vacaciones también juré a los gritos, y así de la nada, en pleno éxtasis de armado de un castillito de arena por primera vez, con el abrumador silencio de fondo, solo interrumpido por el bullicio de gaviotines, otros niños jugando y el rugir de las olas del mar: "¡¡¡YO NUNCA ME VOY A CASAR, NI VOY A ESTUDIAR, NI VOY A TRABAJAR, NI VOY A HACER LA COLIMBA...!!!"

Esa adorable y soleada mañana en la playa de Mardel todos en mi familia se quedaron helados... tan helados y perplejos quedaron por ese extraño juramento que se lo comentaron en una postal a mi hermano, quien se había quedado trabajando acá en la Ciudad con mi tío. Más helados se quedaron con los años, cuando sin mucho esfuerzo -y salvo raras excepciones que justifican la regla, pues llegué a duras penas a terminar la secundaria y laburé en una decena de buenas empresas-, cumplí cada promesa que grité a los cuatro vientos a mis 4 añitos...

¡Por supuesto, me tuvieron que traer casi a la rastra de Mardel lanzando alaridos a todo el Universo, porque no me quería volver...!

Un año más tarde volví a experimentar la sensación de ser llevado un poco a upa, otro poco a la rastra. Fue cuando me llevaron de prepo a empezar la escuela primaria. ¡Obviamente yo no quería saber nada con la sola mención de esa posibilidad!

Paradójicamente, y contrariamente a lo que se podría pensar, fui hasta 5º grado -época en que desapareció mi hermano- uno de los mejores alumnos del cole... Tengo bien guardaditos -orgullosamente- los cuadernos que lo demuestran. Pero eso ya no tiene nada que ver con la foto. ¿O sí?

Un abrazo
Klau

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mi ex, Claudia, la del pullover amarillo patito

Quienes me conocen bien saben que soy un agradecido. Un agradecido de la vida, de Dios y todo lo que la existencia me dio: unos padres inmejorables y lo más amorosos e incondicionales que un ser humano tiene capacidad de ser (y te juro que no exagero), una buena familia, decente y sana, y decenas de mujeres... no solo bellas por fuera sino lindísimos seres humanos en su interior también.

Y tuve la suerte que pocos hombres han tenido, de que muchas de estas mujeres ejemplares -siendo yo nadie, un cero total a la izquierda, sin un proyecto, sin nada- me han propuesto en su momento matrimonio y formar una familia. A mí, que casi no tenía un peso, que trabajaba a duras penas y que solo quería de la vida sexo y diversión. Sí, lo sé: era -y sigo siendo- un buen tipo, tal vez como pocos queden en el mundo, sé que eso vale mucho, ¿y para qué pecar de falsa humildad? la verdad es que también era bastante facherito. Pero bueno. Ellas no solo eran buenas tipas, con un corazón enorme, y muy bonitas, sino que hacían muchísimas cosas productivas con sus vidas, que yo ni siquiera había intentado o imaginado. La mayoría eran estudiantes universitarias, laburaban todo el día, y además tenían tiempo y energía para dedicarle a sus padres, familias y para salir a divertirnos...

En este post quiero recordar -y homenajear- a una de ellas, que tuve la suerte de conocer allá a mediados de los '90s.
Se llamaba Claudia. Sí, ya sé que salí con media docena de Claudias...

Para que te ubiques, es la del pullover color amarillo patito... sí, la rubia, la cordobesa, la señorita maestra de primaria que sus alumnos adoraban tanto como a sus propias madres... Miss sonrisa, Miss poeta... Ese Angel casi virgen que Dios puso en mi camino de pecador. Así la llamaba yo a veces: "mi angelito"...

Hoy pienso... qué tipo estúpido e inmaduro que fui. No solo con ella, sino en toda esa época de mi vida... Hizo muy bien en irse enojada de un portazo y no llamarme más, porque realmente me lo merecía. Y porque realmente no la merecía...

Ella, quien me llamaba a cada rato para recordarme que me quería y que con su dulce voz de niña me cantaba canciones románticas por teléfono y algunas me las dejaba grabadas en el contestador automático para que las escuche cuando volviese del laburo, un día me hizo un planteo, una propuesta concreta: formalizar la relación, armar un proyecto con miras a formar una buena familia en el futuro. Yo, muerto de miedo y muy cagón, le dije que no quería formalizar -ni con ella ni con nadie- por decenas de motivos que traté de inventar en el momento: básicamente que no quería compromisos, que solo quería sexo y joda -lo cual era cierto, en parte-, pero el vardadero motivo -que obviamente jamás le dije- fue... su sweater color amarillo patito, que además lo usaba bastante seguido... Yo, tan rocker y "canchero" como me jactaba de ser, no podía siquiera concebir que una chica que fuese mi novia-novia, mi novia posta, se vistiese así...

Los años siguientes la busqué en Internet varias veces, para darle el "sí" que en aquel momento no tuve los cojones para darle. Jamás la encontré. Seguramente debe estar felizmente casada y con muchos hijos y debe ser muy feliz, porque era una mujercita fuera de serie, ideal, casi soñada...

Pero en aquel momento fui ciego, cobarde y pendejo y cuando se alejó de mí enojada, llorando descorazonada y decepcionada, me sentí la basura más grande del Universo y pensé: "Pobre... Pero no importa, pronto voy a encontrar otra tan linda y buena mina como ella. ¡Y que se vista con más onda...!".

Después de ella vinieron decenas de mujeres lindas y copadas, sobre todo sexys y que vestían muy bien y con toda-la-onda-del-mundo. Muchas me propusieron lo mismo que ella, pero siempre por algún motivo, ninguna me convencía lo suficiente como para imaginarme toda la vida junto a alguna de ellas. Siempre le encontraba algún defecto insalvable a todas. Siempre. Me acuerdo que mi vieja me cargaba por eso: "¡Pero a todas les encontrás un defecto insalvable vos...! ¡así no te vas a poner de novio en serio nunca...!", me decía con mucho sentido común...
Pero ahora, después de tantos años -y por algo debe ser- recuerdo por sobre las demás a Claudita, a esa Claudita (entre media docena de otras Claudias con las que salí), la del pullover color amarillo patito, la de la voz de niña dulce, la rubia de ojazos de cielo celeste y sonrisa de Buddha, esa sonrisa llena de gracia y de vitalidad, que pocas veces un hombre tiene la dicha de contemplar en su vida, la chiquilla inocente que desbordaba alegría, magia y vida...

En realidad -lo veo ahora claramente- era ella la que estaba a años luz de mí, varias vidas más evolucionada que yo, pequeño cavernícola egocéntrico e infantil...

Y en realidad sí sé porqué mi memoria de todas las buenas mujeres que conocí, se quedó con ella, porque ella -con su sweater color amarillo patito y todo- además de ser un ser humano fuera de serie y una mujer virtuosa, fue un ser iluminado, una pequeña Maestra, que la existencia puso en mi camino para despertarme. Pero en ese entonces yo preferí seguir soñando, regodeándome en mi propio eguito de machito cojedor...
Pero claro, necesité cojerme a 200 minitas hermosas y con-toda-la-onda-del-mundo (pero totalmente intrascendentes) para llegar a valorar muchos años después a la que fue en mi vida, simplemente, una mujer con mayúsculas.

Un abrazo
Klau