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martes, 29 de enero de 2008

3 tips de mi autoría para que sea más fácil dejar de fumar

Como habrán leído quienes se pasaron por mi perfil en Netlog, desde junio de 2007 dejé de fumar habiendo empezado a los 11 años... Y recién una ciberamiga de este sitio me escribió lo siguiente:

"Te felicito por lo del cigarrillo, ¿Còmo hiciste? pasame la receta."

Acá les comparto mi respuesta por si a alguien más le sirve:

Con respecto al faso, no es la primera vez que intento dejarlo, ¡esta es la vez numero quichicienta!
Incluso hubo una vuelta que lo dejé por un año enterito y después volví a caer en sus diabólicas redes de humo... así que te imaginarás que a esta altura del partido ando con más pie de plomo que nunca... Le tengo mucho respeto, ¡por no decir un terrible cagazo...!

Una de las técnicas fundamentales fue la única que descuidé en los intentos fallidos anteriores, por subestimarla, y la que me hizo caer una y otra vez:

* Evitar la gente que fuma en cuanto sea posible.
Si estás en una oficina con gente que fuma, pedir que te cambien.
Tomárselo en serio -vale la pena porque muchas veces es cuestión de vida o muerte...- y bancarse las casi seguras gastadas de los compañeros fumadorers, sean amigos o no.
Para esto se necesita una ferrea desición de dejarlo.

Y, obviamente, evitar ir a reuniones donde sabemos que la mayoría va a fumar... (te aseguro que me felicito a mí mismo haber sacrificado un poco de "diversión"...)

Lo mismo corre para algún momento de estrés muy particular e inesperado: la muerte de un familiar, un despido, un desencanto amoroso, un robo, etc., etc... En esos casos puntuales de alto estrés, ansiedad y nerviosismo, comer caramelos y tomar mucho líquido.

* A la par de todo esto, para reforzar aún más el rechazo al cigarrillo y el tabaco, salir a caminar, correr o andar en bici. Si son las tres actividades, mejor. Al menos una de ellas por semana para empezar (si es que nunca movimos un pelo en ese sentido).

* Bajar el consumo de alcohol al mínimo posible (si es que no queremos dejarlo del todo).

Todas las demás técnicas son las ya conocidas, pero yo hago el mayor hincapié en estas tres, que casualmente son las más desatendidas y descuidadas...

No digo que ya lo vencí para siempre y nunca más volveré a fumar, no lo sé, ¡ojalá que sí, porque realmente es lo que deseo! pero minimizando esa posibilidad al máximo como lo vengo haciendo, caer de nuevo es muy raro que ocurra... Y ahora tengo un nuevo síntoma muy positivo: hasta hace un mes aproximadamente cuando olía el humo del faso en algún lugar (calle, pasillo, etc.) me moría de ganas de fumar y ahora siento un rechazo total al humo, me resulta asqueroso y vomitivo, ¡literalmente tengo que taparme la nariz porque me dan náuseas!

Espero te sirva la data y mi experiencia.
¡Suerte a todos los adictos a esa mierda asesina que es el cigarrillo y quieran dejarlo!

Un abrazo,

Klau

Claudio Fimiani
15-6534-1200/4581-9544

fimiani_claudio@yahoo.com.ar
claudio_fimiani@hotmail.com
http://claudiofimiani.googlepages.com

domingo, 11 de diciembre de 2005

Objetos que desaparecen o cambian de lugar

El miércoles pasado le comentaba a un compañero de la ópera en la que actuamos en la ciudad de La Plata, que me había desaparecido mi viejo y querido encendedor blanco de mi mochila negra, misteriosamente, y luego apareció de la misma forma a los pocos días.

Ojo: lo busqué durante varias horas un par de días, por cada rinconcito de la mochila, por cada costura, pliegue y nada.
Da la "casualidad" que cuando me desaparece dicho encendedor estaba fumando demasiado, casi como nunca antes. En ese momento, es cuando me desaparece de la mochila donde yo estaba 99% seguro -siempre es bueno dejar un margen de duda- que lo había guardado.

La cosa es que ese mismo miércoles, unas horas antes de salir a escena, busqué el nuevo encendedor que me regaló una amiga y ¡oh, sorpresa! ¡Ahí estaba, sin tener que revolver mucho, el viejo encendedor blanco junto con el nuevo!

El mensaje que yo tengo -que coincide con el de un posible viaje astral no programado donde un espíritu de una mujer delgada de unos 45 años me masajea los pulmones y luego me predica a Cristo con un gran crucifijo plateado en su mano y de un posible mensaje telepático de mi madre donde me dice que no fume que me hace muy mal- es hacerme difícil el acto de encender mis cigarrillos, gracias a lo cual bajé la dosis en un 80%, ya que por esto en casa no fumé por casi una semana, ya que al asumir yo que el encendedor se había desmaterializado, capté el mensaje en seguida y lo primero que hice fue aprovechar para ventilar la casa, lavar mi cenicero y poner llaves arriba para al menos dejar de fumar en casa.

Pero con encendedor nuevo y algunas ansiedades, volví a comprar cigarros y fumar bastante y, bueno, en ese momento aparece el viejo encendedor junto con el nuevo.

Curioso, no?

Un abrazo,
Klau Fimiani